¡Saludos bajo la tormenta! Seguro que Hank, el protagonista de “La Montaña del Troll” hubiese preferido enfrentarse a una intensa tormenta antes que a la temible experiencia de la caza, sobre todo cuando él es la presa…

Continuamos con la exposición de las obras inéditas de nuestro concurso. El siguiente dibujo nos lo ofrece Héctor Burguera Aguilar, nuestro ganador del segundo premio, y nos llega desde Gavina Llibres.

Muchas gracias Héctor

El Dragón de Frío

Hank, La Montaña del Troll

 

“Hank era un chico pequeño con apenas fuerzas para levantar un cubo repleto de agua. Siempre lo llenaba en el arroyo de piedras y volvía corriendo a su cabaña del bosque. No corría porque tuviese prisa, sino porque no le gustaban las criaturas que en ocasiones se acercaban a su hogar.

Un día de nubes negras y poca luz, Hank estaba cogiendo agua fresca del arroyo mientras las sombras de los árboles bailaban inquietas a su alrededor. «Algo no marcha bien», pensó. Tomó un sorbo de agua y le supo amarga. Entonces se asustó; el bosque le avisaba. Así que corrió con brío, moviendo el cubo de un lado a otro como un péndulo, desparramando gotas a su alrededor. Su casa apareció en el claro rodeado por altos abetos. Con diez zancadas llegaría a la puerta. Entonces escuchó el silencio del bosque y lo entendió: era el silencio de la caza.

Dio cuatro zancadas y un golpe profundo agitó la tierra tras él. «Debe de ser algo grande», pensó enseguida. No tenía tiempo, no debía darse la vuelta, tenía que correr. Dio tres zancadas más y un nuevo golpe en el suelo casi le hizo caer. ¡Estaba muy cerca! «Corre, Hank –se dijo-. Tres zancadas y estarás en casa». Pero algo dentro de él le dijo que era tarde para hacerlo. ¡Debía saltar! Así que reunió todas sus fuerzas y saltó hacia la puerta… Una gran mano eclipsó el sol por encima de él”