¡Hola a todos! En ocasiones pensamos que nuestra vida es un día repetido una y otra vez. Todo es una eterna rutina que ya conocemos y creemos que así será siempre, hasta que llega un toque de magia. Con un nuevo amanecer (y nunca sabremos cuál será) todo cambia. Algo de nuestra vida que siempre dábamos por seguro de repente se transforma, y trastoca todo lo que hacíamos y lo que éramos.

Esto ocurre continuamente, ese toque de “magia” nos afecta a nosotros y a la naturaleza que nos rodea. Hace 4.500 millones de años la tierra era una esfera repleta de gases tóxicos y venenosos, nada podía crecer en ella. Giraba sobre sí misma en todas direcciones y las tormentas arrasaban la superficie, hasta que un día, un planetoide llamado “Cea” chocó contra la tierra transformándolo todo. Millones de toneladas de material saltaron al espacio y con el tiempo formaron la luna. Su existencia permitió que la tierra se estabilizase y la atmósfera cambió. Aún tuvieron que pasar muchos millones de años para que un atisbo de vida flotase en los océanos primitivos, y muchos millones más para que nosotros caminásemos por la tierra (con Cea, en su interior) Nunca sabremos cuándo y cómo esa “magia” llegará, pero llegará, la cuestión es saber si sabremos aprovecharla, aprovechar el momento.

La siguiente ilustración ha sido realizada por Laura Guerrero, nuestra ganadora del concurso de dibujo, y nos llega desde Ambra Llibres.

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“Igual que la primera semilla que fecundó la tierra o el primer río que atravesó un desierto, la muerte de un dragón es un acontecimiento de la naturaleza. Supone la desaparición de una criatura bellísima a la vez que terrorífica, pero al mismo tiempo nos brinda siempre el regalo de un nuevo prodigio en el mundo que nos rodea”