¡Saludos amigos del frío!  Unas garras terribles pueden hacer temblar la tierra derribando las torres con los cimientos más fuertes. Sin duda, una buena imagen del gran protagonista de nuestra historia.

El siguiente dibujo nos llega desde Ambra Llibres. Su autor: Joan Furió.

Joan Furió- Dragón de Frío

“El dragón atravesó el arco nigromántico y pisó las dunas nevadas por primera vez en siglos. La noche crecía en el Este y ese iba a ser su destino. Aspiró profundamente y la neblina se introdujo en su nariz y boca, donde la retuvo unos instantes. Lucía oyó cómo volvía a recitar un nuevo conjuro, pero esta vez no logró entender las palabras. Abrió sus fauces y de entre sus colmillos cayeron formas aberrantes sin más cuerpo que la envoltura de la bruma. Eran espíritus de viento, aliados de los Dragones de Frío. Lucía contó cinco de ellos. Los fantasmagóricos sirvientes se transformaron en tornados al contacto con el suelo, girando velozmente sobre sí mismos y dibujando círculos en la nieve. Todos se dirigieron hacia los restos de la Puerta Glacial, y con la fuerza de sus vientos, empezaron a levantar uno a uno los grandes pedazos que yacían en la nieve. Los arrastraban por encima de las dunas y los amontonaban uno sobre otro, fundiéndolos alrededor de la gran entrada a la torre.

La puerta había sido levantada de nuevo.

Cuando el último pedazo de hielo fue colocado, una nueva montaña de hielo bloqueaba el acceso a la torre. Entonces los tornados se desintegraron de nuevo en una fina niebla. Sus vientos pálidos continuaron ascendiendo serpenteantes alrededor del brazo de la torre hasta que fueron absorbidos por la tormenta.

Lûnuen desplegó sus alas y las batió; fue un movimiento lento y elegante. El aire aprisionado bajo ellas empujó al dragón al cielo de la noche.”