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Dragones, Magia y Dibujos XVI

 

¡Hola a todos! En ocasiones pensamos que nuestra vida es un día repetido una y otra vez. Todo es una eterna rutina que ya conocemos y creemos que así será siempre, hasta que llega un toque de magia. Con un nuevo amanecer (y nunca sabremos cuál será) todo cambia. Algo de nuestra vida que siempre dábamos por seguro de repente se transforma, y trastoca todo lo que hacíamos y lo que éramos.

Esto ocurre continuamente, ese toque de “magia” nos afecta a nosotros y a la naturaleza que nos rodea. Hace 4.500 millones de años la tierra era una esfera repleta de gases tóxicos y venenosos, nada podía crecer en ella. Giraba sobre sí misma en todas direcciones y las tormentas arrasaban la superficie, hasta que un día, un planetoide llamado “Cea” chocó contra la tierra transformándolo todo. Millones de toneladas de material saltaron al espacio y con el tiempo formaron la luna. Su existencia permitió que la tierra se estabilizase y la atmósfera cambió. Aún tuvieron que pasar muchos millones de años para que un atisbo de vida flotase en los océanos primitivos, y muchos millones más para que nosotros caminásemos por la tierra (con Cea, en su interior) Nunca sabremos cuándo y cómo esa “magia” llegará, pero llegará, la cuestión es saber si sabremos aprovecharla, aprovechar el momento.

La siguiente ilustración ha sido realizada por Laura Guerrero, nuestra ganadora del concurso de dibujo, y nos llega desde Ambra Llibres.

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“Igual que la primera semilla que fecundó la tierra o el primer río que atravesó un desierto, la muerte de un dragón es un acontecimiento de la naturaleza. Supone la desaparición de una criatura bellísima a la vez que terrorífica, pero al mismo tiempo nos brinda siempre el regalo de un nuevo prodigio en el mundo que nos rodea”

Dragones, lobos y dibujos XV

¡Saludos de nuevo! Sí, es cierto, hemos entregado los premios pero muchos dibujos aún permanecen inéditos en nuestro blog. En DRAGONES LOBOS Y DIBUJOS XV post queremos mostraros otra obra de nuestra ganadora del primer premio Laura Guerrero Calvache.

Los lobos de Glôm son tan feroces que pueden asustar hasta un troll, pero si tropezáis con ellos debéis recordar que para libraros de sus colmillos tenéis que usar el mismo truco que emplearíais al tropezar con una bolsa abierta llena de serpientes venenosas; sólo tenéis que cerrarla, con el tiempo, las serpientes atrapadas en su interior, se morderán entre ellas. Tu imaginación deberá averiguar cuál es la trampa para encerrarlos.

La siguiente obra nos ha llegado desde Ambra Llibres.

Laura Guerrero- Lobos

Laura guerrero- Lobos

“Era de noche y las estrellas brillaban con intensidad. Hank acababa de tomar un baño y se secaba pacientemente con una toalla. Estaba concentrado. Pensaba en la nueva transformación del troll mientras vigilaba por la ventana la parte del bosque por donde se había marchado. Su tremendo cuerpo y sus pisadas habían abierto una senda rodeada de árboles aplastados y rocas enterradas. Pero a Hank no le interesaba aquel nuevo camino. Le interesaba lo que había más allá de él. En el fondo del bosque, rodeado por abetos de espesas ramas, una masa gris resplandecía bajo la luz de las estrellas. Estaba muy lejana, y Hank debía agudizar mucho la vista para poder verla, pero allí estaba, y sabía lo que era.

 

Ya no había rincón en el bosque que pudiese esconder al troll. Hank dedujo que el monstruo debía de estar sentado entre los árboles, pero ningún árbol era ya lo suficientemente alto como para esconder su inmenso cuerpo. Aquella masa que el chico veía por encima de las copas era la parte más alta de su cabeza…”

Primer Premio Concurso de Dibujo El Dragón de Frío

FALLO DEL JURADO DE “El DRAGÓN DE FRÍO”

CONCURSO DE DIBUJO “El DRAGÓN DE FRÍO”

PRIMER PREMIO

 

El jurado el concurso de dibujo de “El Dragón de Frío” ha decidido otorgar como ganador del PRIMER PREMIO” y dotado con una Consola portátil NEW NINTENDO 3DS, a la obra presentada por:

 

LAURA GUERRERO CALVACHE

Laura Guerrero Calvache- Primer premio

 

“Brân ladeó su cuerpo y viró hacia el Sur alejándose del bosque. Batió con fuerza las alas y su vuelo lo llevó por encima de la casa de Lucía. Contempló alegre su hogar desde las alturas. Era una casa compacta y maciza de sólidos muros de piedra y tejado de pizarra negra. En la parte trasera se levantaba un segundo edificio de aspecto igualmente robusto. Era la herrería de su padre, originariamente construida mucho antes que la misma casa. Sus paredes se levantaron alrededor de una pequeña roca metálica que descubrieron semienterrada en la superficie de la colina, de allí sobresalía un espolón jaspeado con forma de cabeza de caballo. Era el corazón de la herrería, un yunque inquebrantable, el lugar donde su padre martilleaba el acero de sus espadas, escudos, lanzas, y otros enseres de metal de propósitos menos bélicos.

Brân sorteó juguetonamente el humo que se elevaba desde la chimenea de la herrería y Lucía rió. Abrazó el cuello de su amigo en agradecimiento. Ante ellos se abrían las tres pequeñas colinas que sucesivamente descendían hasta su pueblo, y junto a él, estaba el Gran Lago.

Recibieron la frescura de una dulce brisa. Habían llegado justo a tiempo. El sol se ponía rojo y sus últimos rayos acariciaban el agua con tonos blancos y plateados.

El lago era inmenso, y su tamaño era famoso en toda la región. Conocido por los habitantes como el lecho del Gigante. Contaba la leyenda que en aquel lugar apareció un gigante somnoliento que decidió acostarse en el suelo para poder dormir…”

Queremos agradecer a Ambra Llibres por hacernos llegar este dibujo ganador.

FALLO DEL JURADO DE “El DRAGÓN DE FRÍO”

FALLO DEL JURADO DE “El DRAGÓN DE FRÍO”

CONCURSO DE PINTURA “El DRAGÓN DE FRÍO”

PREMIO ESPECIAL “TIÊNA”

El jurado el concurso de dibujo de “El Dragón de Frío” ha decidido otorgar como ganador el Premio Especial “TIÈNA” para menores de 12 años, y dotado con un maletín de dibujo Royal and Langnickel, a la obra presentada por:

PAULA ARCOS BOSCÀ

Paula Arcos Boscá

Paula Arcos Boscá

“Algo cambió; el olor mentolado del bosque se tornó rancio cerca de aquel árbol. Y había algo más: en lo más alto de su copa, las hojas refulgían con una fosforescencia violácea. Lucía indicó a Brân que lo sobrevolase para explorar qué provocaba aquella luz, pero Brân se mostró reticente. Aun así, el Gran Búho alzó el vuelo para complacer a su amiga aunque sin acercarse tanto como ella hubiese deseado. Entonces Lucía lo vio. La parte más alta del moghada estaba sembrada de docenas de capullos de seda con la forma y el tamaño de pequeñas calabazas de color violáceo. En su interior crecía aquel fulgor palpitante que atravesaba tenuemente su envoltura translúcida. Los capullos estaban adheridos a las ramas del moghada gracias a una pequeña masa cerúlea de aspecto grumoso y apelmazado por la que correteaban unas diminutas formas anaranjadas.

Eran las esclavas de los capullos; arañas de vientres flácidos y ojos albinos, las arañas tejedoras de pus.

Entonces Brân rugió alarmado y Lucía se dio cuenta, no por el grito de aviso de su amigo, sino por el sobrecogedor silencio que la envolvía, y le entró pánico. ¿Cómo no se había percatado?

 

¡Era un nido de hadas!

 

Percibió más intensamente el olor pútrido que la estaba envolviendo, un olor dulce y embotado que confundía su mente. Le costaba respirar y a su amigo también.

 

¡Aléjate, Brân, vuela lejos!- gritó-. ¡Este olor nos adormece! Si perdemos nuestras fuerzas y caemos entre las ramas del nido de hadas, nos esclavizarán en un sueño perpetuo…”

 

 

Queremos agradecer a Ambra Llibres por hacernos llegar este dibujo ganador.

Dragones, frío y dibujos XIV

¡Nueva semana! ¡Nuevos dibujos de fantasía! El tamaño de la imaginación de nuestra sección “Dragones y Dibujos” supera en mucho al tamaño del más poderoso Dragón de Frío Negro. Nuevas obras nutren nuestra sección y cada una busca ser la ganadora de nuestros premios. Temblamos ante el poder de la criatura presentada por nuestro siguiente concursante  ;D

El siguiente dibujo nos llega desde Ambra Llibres. Su autor: Joan Furió.

Joan Furió

Joan Furió- Dragón

“… Pero mis padres, los Grandes Dragones de Frío Oscuro, fueron los primeros seres de la tierra en descubrirlas. De eso hace muchas edades, cuando mis antepasados eran los únicos habitantes del mundo, en una época en que la tierra estaba completamente cubierta de nieve virgen y los mares crujían con el hielo. Un tiempo en que la tierra era bella y el cielo estaba habitado por los Grandes Dragones Oscuros, siempre rodeados por tormentas de copos negros. Eran un pueblo de colosos. Sus sombras podían cubrir cien veces tu ridículo lago. Nunca en toda la historia había hecho tanto frío en los rincones de este mundo. Dentro de sus nubes se formaban cristales de hielo puro, y se juntaron entre sí con tanta fuerza e intensidad que acabaron por tomar vida, y así nacieron los Dragones de Frío Blancos, los primeros Dragones de Frío nacidos en la tierra, de los que yo fui su primer descendiente. Pero entonces, cuando el imperio de los dragones había llegado a su máximo esplendor, el sol, el mayor enemigo de los de mi raza, quiso reivindicar su poder sobre el mundo y lloró sobre los dominios de mis padres. Las lágrimas cayeron en las tierras del antiguo Zôrms Suhûl, en el Norte más extremo, y allí empezaron a cavar sus malditos hoyos. Pero mis padres, advertidos por sus estelas en el cielo, se reunieron y se abalanzaron sobre ellas…”

Dragones, piratas y dibujos XII

¡Hola de nuevo! Continuamos con nuevas aportaciones para nuestra sección “Dragones y dibujos” Somos inmensamente felices con las creaciones de nuestros concursantes, esta vez disfrutamos de la recreación de un valiente pirata. Os adelantamos que próximamente anunciaremos el fallo de nuestro concurso.

La siguiente obra nos vuelve a llevar más allá de la historia de nuestra novela. Estas “pequeñas” transgresiones nos apasionan. Queremos soñar con las situaciones y mundos que nos proponen.

Nos llega desde Ambra Llibres: Su autor: Marc Furió.

Marc Furió

Marc Furió- Piratas

“Una extensión de tierra emergió del mar sosteniendo la torre en su centro. La isla brillaba como el cristal de un diamante bajo la cerrada sombra de la nube. Toda ella se encontraba rodeada y cubierta por pesados bloques de hielo. Algunos trozos se erguían a lo largo de su costa formando inquietantes estalagmitas de aristas incisivas, como la mordedura de los lobos de Glôm. Entre ellas y la torre, la nieve se amontonaba en un campo de dunas centelleante que exhalaba una neblina delgada y quebradiza. Esa gélida bruma era arrastrada por una fuerza invisible hasta el corazón de la isla, donde se levantaba la imponente obra del rey. Entonces la neblina se alzaba en torno al cuerpo de la torre, de sólida piedra negra pulida, arremolinándose y estrechándola como el fantasma de un tornado, arrastrando hasta su base copos de nieve que, acumulados uno sobre otro, servían de alimento a los grandes bloques de hielo que aprisionaban la torre desde su raíz. A ambos lados se alzaban los mayores de ellos. Como dos pequeñas montañas, sus picos se prolongaban en sendos brazos de hielo que la abrazaban trepando como hebras de hiedra venenosa. Pero la torre era poderosa, y su altura no había encontrado rival en ninguna construcción que los hombres hubiesen edificado nunca. Escapando más allá de los hielos, su brazo seguía elevándose con orgullo hasta alcanzar el misterioso remate final, aquella corona de garras negras…”

Dragones, troll y dibujos XIII

¡Volvemos de nuevo! En “Dragones y dibujos” nos gusta estar aquí de nuevo con un personaje especial: El troll, y lo hacemos de la mano de nuestra siguiente participante. Imaginación, buen rollo y risas en la siguiente ilustración.

Aunque en nuestra historia hay criaturas que no les sienta bien la “risa” ;D

Nuestra siguiente obra nos llega desde Ambra Llibres, su autora: Irene Arcos.

Irene Arcos-El dragón de frío

Irene Arcos- Troll

“El chico echaba de menos a su madre. Desde que nació, siembre había vivido ¿Hank le daba muchas vueltas. Pensaba constantemente en ella mientras observaba los abetos que crecían al otro lado de una ventana, unos abetos centenarios e increíblemente altos. En una ocasión, Hank decidió escalar uno de ellos hasta arriba, donde las ramas se tornaban peligrosamente delgadas, e intentó divisar a su madre entre la arboleda. Esperaba verla en alguna parte del bosque. Pero no tuvo suerte; sólo vio copas y copas, vegetación verde y espesa, y aves que la sobrevolaban. Con mucha suerte, podía distinguir los sinuosos ríos que atravesaban el bosque zigzagueando entre helechos y líquenes. Pero lo que resultaba inconfundible era el alargado corte de un profundo barranco, una frontera natural que delimitaba el bosque desde el Sur hasta el Este. Más allá del barranco crecía un bosque vecino del que Hank conocía muy pocas cosas, y ninguna de ellas era buena. Pero el muchacho no buscaba más bosques, sólo quería encontrar a su madre, y ella no aparecía por ninguna parte.

 

Hank la necesitaba. Estaba triste y tenía miedo. Esperaba que volviese en cualquier momento caminando por el claro. Ella y su sonrisa…

 

Sin embargo, no estaba.

 

La noche pasó como un instante para Hank. Pronto sería de día y el troll volvería a por él. Cuando el sol comenzó despuntar entre los árboles, el chico estaba preparado para un nuevo enfrentamiento con la peligrosa criatura”

 

 

Dragones y Dibujos XI

¡Seguimos adelante!  Nuevos encuentros imaginarios entre dos criaturas fantásticas ¿Qué tramarán un hada y un dragón? ¿Será algo bueno o malo? ¿Bueno para ellos y malo para nosotros? Quién sabe, sea cual sea el peligro, recordad: No debemos acudir nunca a las brujas del Norte en busca de ayuda.

El siguiente dibujo nos llega desde Ambra Llibres: Su autora: Irene Arcos.

Irene Arcos

“Nadie le había hablado de aquel lugar. La muchacha estaba embelesada ante aquella visión. El bosque de moghadas, a pesar de ser diminuto comparado con el Gran Verde, era más grande que cincuenta montañas Troll. Los moghadas de menor tamaño ocupaban la periferia del bosque, y los más grandes se agolpaban en el centro. Brân, a petición de Lucía, descendió para sobrevolarlos de cerca. También aminoró el ritmo de sus alas para que ambos pudiesen deleitarse con el fragante aroma mentolado de sus hojas. Recorrieron la extensión del bosque asombrándose con el tamaño de los moghada, cada uno mayor que el anterior, hasta que finalmente llegaron al corazón del pequeño bosque. El moghada más grande estaba ante ellos. De corteza resquebrajada y nudosa, sus ramas ciclópeas se abrían en todas direcciones dando sombra a los otros moghadas de su alrededor. Sus raíces cuarteadas se asentaban sobre lo que parecía una fortaleza de hombres abandonada. «Quién sabe qué pueblo la construyó y por qué motivo tuvieron que abandonarla-pensó Lucía-. Sea como fuere, tuvo que haber sido hacía siglos, o quizá milenios»… Las raíces del moghada recorrían sus muros, asfixiaban sus arcos y aplastaban las duras y obesas piedras en un abrazo que penetraba la tierra y roía sus cimientos.

Algo cambió; el olor mentolado del bosque se tornó rancio cerca de aquel árbol. Y había algo más: en lo más alto de su copa, las hojas refulgían con una fosforescencia violácea…”

Dragones y Dibujos VIII

¡Saludos amigos del frío!  Unas garras terribles pueden hacer temblar la tierra derribando las torres con los cimientos más fuertes. Sin duda, una buena imagen del gran protagonista de nuestra historia.

El siguiente dibujo nos llega desde Ambra Llibres. Su autor: Joan Furió.

Joan Furió- Dragón de Frío

“El dragón atravesó el arco nigromántico y pisó las dunas nevadas por primera vez en siglos. La noche crecía en el Este y ese iba a ser su destino. Aspiró profundamente y la neblina se introdujo en su nariz y boca, donde la retuvo unos instantes. Lucía oyó cómo volvía a recitar un nuevo conjuro, pero esta vez no logró entender las palabras. Abrió sus fauces y de entre sus colmillos cayeron formas aberrantes sin más cuerpo que la envoltura de la bruma. Eran espíritus de viento, aliados de los Dragones de Frío. Lucía contó cinco de ellos. Los fantasmagóricos sirvientes se transformaron en tornados al contacto con el suelo, girando velozmente sobre sí mismos y dibujando círculos en la nieve. Todos se dirigieron hacia los restos de la Puerta Glacial, y con la fuerza de sus vientos, empezaron a levantar uno a uno los grandes pedazos que yacían en la nieve. Los arrastraban por encima de las dunas y los amontonaban uno sobre otro, fundiéndolos alrededor de la gran entrada a la torre.

La puerta había sido levantada de nuevo.

Cuando el último pedazo de hielo fue colocado, una nueva montaña de hielo bloqueaba el acceso a la torre. Entonces los tornados se desintegraron de nuevo en una fina niebla. Sus vientos pálidos continuaron ascendiendo serpenteantes alrededor del brazo de la torre hasta que fueron absorbidos por la tormenta.

Lûnuen desplegó sus alas y las batió; fue un movimiento lento y elegante. El aire aprisionado bajo ellas empujó al dragón al cielo de la noche.”

Dragones y Dibujos VII

¡Saludos de nuevo! ¡Nueva obra en Dragones y dibujos! Rayos, truenos, viento y lluvia terrible. Las tormentas de Verano rugen por nuestra tierra ¿Os imagináis si a semejante repertorio se uniese un Dragón de frío? ;D Nuestro próximo participante sí.

El siguiente dibujo nos llega desde Ambra Llibres. Su autor: Marc Furió.

Emmanuel Furió

“Lûnuen levantó la parte posterior de las alas y comenzó a descender hacia la fortaleza. Estaban ya muy cerca cuando Lucía vio más cosas. Alrededor de cada torre no había murallas protectoras como cabía esperar de un castillo, sino casas. Casas sencillas, casas de paredes de piedra y techos de teja. Casas con ventanas enrejadas y macetas de flores. Casas con puertas delgadas que guardaban la llave escondida bajo los felpudos. Casas de un pueblo de carácter alegre y confiado, un pueblo que no construía murallas porque no esperaba ninguna amenaza por tierra, pero que, en cambio, levantaba torres para defenderse del peligro que los acechaba desde las alturas. Siempre lo habían tenido presente. El Dragón de Frío se acercaba…

Sus habitantes corrían por las calles enlosadas. Muchas confluían en pendiente hasta una plaza semicircular cuyo lado recto formaba el largo muelle de piedra de un puerto lleno de barcos amarrados. En los dos extremos de la plaza, otros dos muelles construidos con troncos recios y apuntados se internaban en el mar, adentrándose en la oscuridad más allá de la luz de las hogueras.

El dragón descendió hasta el mar y rozó el agua con las alas. Después voló recto hacia la ciudad. Los brazos del puerto los acogieron cuando el dragón sumergió parte de su cola en el agua y voló cortando la superficie formando una estela recta y profunda como el tajo de una espada. Entonces el hielo brotó de su interior, emergiendo de la estela y extendiéndose como una onda por las aguas resguardadas entre los muelles de madera…”